Software libre, cuerpos libres
Invitación a una alianza feminista y de software libre en el Festival Latino de Instalación de Software Libre (FLISOL) en La Paz, Bolivia

La alianza pendiente entre la Comunidad de Software Libre y el movimiento Feminista en Bolivia

El sábado 25 de abril se presentó en nombre de ciber/n/ética en el FLISOL La Paz 2026 el Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre. La charla planteó que el movimiento feminista y la Comunidad de Software Libre no se hablan, y los dos están perdiendo algo concreto por ello.

Este post recoge los ejes centrales de esa presentación.

El problema de fondo: dos movimientos que no se ven

Si se va a una marcha feminista, la Comunidad de Software Libre (CSL) no está. Si se va a un evento de la CSL, el movimiento feminista no está. Esa brecha hace que se pierdan oportunidades en ambos.

Las organizaciones feministas en Bolivia dependen de Meta y TikTok para su comunicación y organización. Construyen activismo político sobre infraestructura que puede silenciarlas, censurarlas o desaparecer su contenido sin aviso ni recurso. El terreno no les pertenece.

Y la comunidad de software libre pierde perspectivas de diseño, usuarias reales y metodologías de trabajo colectivo que el movimiento feminista lleva décadas desarrollando y que ningún proyecto de código abierto debería tener que reinventar desde cero.

La charla no fue sobre inclusión ni sobre hacer los espacios "más amables". Fue sobre por qué esta alianza hace a los dos movimientos más efectivos en lo que ya están intentando hacer.

Lo que ya tenemos en común

Una misma estructura de pregunta.

El software libre se define por cuatro libertades. La pregunta que las atraviesa es:

¿quién controla lo que usas?

El feminismo, en su forma más concreta identifica y pregunta:

¿quién controla las condiciones en las que vives?

No son la misma pregunta. Pero son la misma estructura de pregunta. Ambos movimientos nacieron cuestionando quién tiene el poder de decidir sobre algo que debería ser tuyo

Una convergencia histórica

En 1983, Stallman lanzó el proyecto GNU con un argumento simple: el software propietario te convierte en usuaria de algo que no puedes controlar ni entender. El código cerrado es una forma de poder.

En esa misma década, el movimiento feminista de segunda ola articulaba exactamente el mismo argumento sobre el cuerpo y la reproducción: las instituciones (médicas, legales, religiosas) toman decisiones sobre tu cuerpo sin darte acceso a la información ni a la participación.

No se conocían. No se citaban. Pero estaban cuestionando el mismo tipo de poder. Suena poético pero fue una convergencia estructural.

La misma lógica de control

El software propietario y el patriarcado operan con la misma arquitectura: concentran el control, producen dependencia, y normalizan que alguien más decida por vos qué puedes hacer con algo que es tuyo.

Algunos ejemplos concretos que se plantearon en la charla:

El celular de la familia

Hemos acompañado desde ciber/n/ética, a mujeres sin dispositivo propio, que usan el celular de la familia, a cargo de su marido. Eso significa que él ve con quién habla, qué busca, a qué hora. No necesita leer los mensajes: ser el dueño de la infraestructura es suficiente control.

El costo de salirse

Salir de una relación violenta tiene un costo enorme: económico, social, emocional. Muchas mujeres no se van no porque no quieran, sino porque el sistema está diseñado para que quedarse sea más fácil que irse. Migrar de Windows a Linux tiene la misa lógica: no es que no se pueda, es que el costo de transición fue diseñado con un costo más alto para algunas personas atravesadas por la brecha digital, casi prohibitivo. Eso no es accidente, es una decisión de diseño.

La opacidad como mecanismo de control

El software privativo no muestra el código porque la opacidad es parte del modelo de poder. El patriarcado funciona igual: las reglas son tácitas, están en todas partes y en ningún lado y esa invisibilidad es exactamente lo que las hace tan difíciles de combatir. En ambos casos, hacer visible lo que estaba oculto es el primer acto político.

Lo que gana la CSL con una perspectiva feminista

No se trata de "agregar diversidad" como objetivo cosmético. Se trata de herramientas concretas para problemas que los proyectos de software libre ya tienen. Proponemos algunas ideas:

Modelos de amenaza más completos

El modelo estándar en seguridad informática asume un atacante externo. Cuando desde ciber/n/ética acompañamos a mujeres víctimas de violencia digital, el atacante tiene acceso físico al dispositivo, conoce las contraseñas, puede obligar a desbloquear el teléfono, y vive en la misma casa. Ese no es un caso borde: es el caso más común para una parte enorme de la población. Las herramientas que no contemplan ese modelo de amenaza no son seguras para esas personas.

Diseño para el usuario que realmente existe

Hay un usuario implícito en casi todo el software libre: tiene conexión estable, tiempo libre, un dispositivo propio, domina el inglés técnico, y no enfrenta ninguna amenaza por usar la aplicación. La perspectiva feminista hace visible ese supuesto al preguntarse ¿libre para quién, en qué condiciones?,  hacerlo visible es el primer paso para diseñar mejor.

Modelos de amenaza más completos

El modelo estándar en seguridad informática asume un atacante externo. Cuando desde ciber/n/ética acompañamos a mujeres víctimas de violencia digital, el atacante tiene acceso físico al dispositivo, conoce las contraseñas, puede obligar a desbloquear el teléfono, y vive en la misma casa. Este es el caso más común para una parte enorme de la población. Las herramientas que no contemplan ese modelo de amenaza no son seguras para esas personas

Comunidades que saben cuidar sin sacrificarse

El burnout destruye proyectos silenciosamente. Una persona que lleva años siendo el único mantenedor de algo crítico no es una muestra de dedicación: es un punto único de falla. El feminismo tiene práctica acumulada sobre cómo distribuir el trabajo invisible, sostener a quien sostiene, y reconocer el agotamiento antes de que sea colapso. Hace un punto en reconocer el trabajo invisible y distribuirlo con intención como metodología de trabajo.

Lo que gana el feminismo con herramientas libres

Una activista feminista boliviana puede tener un análisis muy sofisticado del patriarcado y del capitalismo, y al mismo tiempo regalarle sus datos, su red, su audiencia y su trabajo a Meta todos los días. No por inconsistencia, sino porque la hegemonía digital es tan total que resistir adentro de la plataforma se siente como la única opción posible.

El feminismo tiene una tradición política de nombrar esas estructuras y cuestionarlas. Todavía no ha aplicado esa misma mirada a las plataformas digitales con la misma sistematicidad. Ese es el puente que la alianza con la CSL en Bolivia puede ayudar a construir.

Hemos visto que el feminismo ya practica muchos conceptos del software libre sin llamarlos así; y viceversa.

Ambos surgen como respuesta a la opacidad

El software privativo no te muestra el código no porque sea técnicamente imposible sino porque la opacidad es parte del modelo de control. Si no puedes ver cómo funciona, no puedes cuestionarlo, cambiarlo, ni irte fácilmente.

El patriarcado funciona igual. No está escrito en ningún lado que una mujer que denuncia va a ser interrogada sobre su ropa, actitud o pasado. No hay un manual, pero pasa más frecuentemente que no. Y esa falta de transparencia, de que las reglas sean tácitas, que estén en todas partes y en ningún lado, es exactamente lo que las hace tan difíciles de combatir.

En ambos casos, hacer visible lo que estaba oculto es el primer acto político. El software libre obliga a mostrar el código. El feminismo obliga a nombrar el sistema.

Esto no significa que el software libre va resolver el patriarcado, o que el feminismo resolverá el problema de las licencias propietarias. Se propone que si entiendes uno en profundidad, tienes herramientas conceptuales para entender el otro.

La propuesta concreta: intercambio real

Cuando una una persona de la CSL acompaña a una organización feminista en una migración tecnológica, pone en juego tiempo, expertise y a veces reputación. Eso tiene un valor. Y cuando una organización comparte su metodología de trabajo colectivo, marco de análisis político y experiencia sosteniendo comunidades, eso también tiene un valor.

No buscamos voluntarias/os. Queremos armar una red de colaboración con términos claros: reciprocidad explícita, consentimiento informado y acompañamiento en los espacios y formatos de sociedad civil.

Por eso, desde cibernética invitamos a personas de la comunidad de software libre en Bolivia que estén dispuestos/as a acompañar organizaciones activistas, feministas y de sociedad civil que buscan ese apoyo.

Si te interesa sumarte escríbenos a cibernética [arroba] riseup [punto] net